De valor eterno Es verdad que no es oro todo lo que reluce. Ni plata todo metal blanquecino y brillante. Como tampoco son perlas o piedras preciosas todas las que tienen apariencia de serlo. Así lo sostiene la Asociación Española de Joyeros, Plateros y Relojeros, que admite la existencia de muchas clases de joyas y de joyeros, pero reconoce que todos tienen algo en común: todos venden piezas con un valor intrínseco que perdura en el tiempo y que nunca desaparece.

 

Lo mismo ocurre con los relojes, ese instrumento creado para medir el tiempo y que, más allá de las marcas, encuentran en la calidad su común denominador. Luego vendrán los gustos y preferencias de cada uno. Mecánicos, automáticos, de cuarzo, analógicos, digitales o cronógrafos; redondos o rectangulares; de interiores claros o más oscuros; grandes o con correas de colores… Hay casi tantos diseños como estilos o momento a lo largo del día.

 

Pese a que algunos vaticinan que la joyería morirá en unos años a manos de la bisutería, el sector lleva años experimentado moderados crecimientos gracias al esfuerzo de profesionales formados y comercios especializados que han sabido adaptarse a las nuevas modas y usos de los clientes y que han visto en la vuelta a lo artesanal, a los valores del oficio, una oportunidad dentro de un mundo cada vez más tecnificado. Porque algo cotidiano, personal, favorecedor o simplemente bello no tiene necesariamente por qué ser un objeto de lujo.

 

Tradicionalmente, la joyería y relojería en Santander se ha desarrollado fundamentalmente en torno a dos calles y una avenida de la ciudad: Lealtad, Isabel II y Calvo Sotelo. En los últimos años, estos tres viales y sus aledaños han sido testigo de la apertura –y también por desgracias del cierre– de no pocos negocios. En la primera, y en esquina con Calvo Sotelo, se levantó durante décadas la histórica Joyería Presmanes, auténtico emblema del sector, cuya testigo fue recogido en 2017 por Bannatyne (Paseo de Pereda, 7), un evocador y moderno comercio de exquisitas formas y elegante presentación. Diseños y marcas de vanguardia en manos de una saga familiar que desde 1834 vende piezas a clientes de todo el mundo.

 

En esta calle conviven hoy las tiendas de Pandora (Lealtad, 12), firma danesa que diseña, fabrica y comercializa joyería moderna realizada en materiales genuinos y acabada a mano a precios asequibles; de Tous (Lealtad, 14), conocida joyería catalana cuyas joyas marcan las pautas de los relojes, bolsos, fragancias, gafas y otros complementos que también ofrece; y de Yomime (Lealtad, 3), una joven marca española de joyas de diseños innovadores y diferentes.

 

Isabel II, por su parte, reúne igualmente un buen número de joyerías y relojerías encabezada por Matra (Isabel II, 19), una distinguida joyería y relojería que no hace mucho ha celebrado su 50 aniversario. Especialistas en joyería de compromiso y bodas, ofrece una amplia selección de relojes de las marcas más prestigiosas. Al otro lado de la calle y casi enfrente, sus propietarios han abierto Matiz (Isabel II, 12), un pequeño pero acogedor local que apuesta por un nuevo concepto en oro, alta joyería en plata y relojería de moda. Separada por apenas unos metros, se encuentra Time Road (Isabel II, 14), la marca con la que el Grupo Festina Lotus incorpora al mercado su oferta en relojería y joyería. Prestigio y accesibilidad de la mano de reconocidas marcas de relojes.

La oferta de este vial se completa con Angelines (Isable II, 8), un pequeño pero cuidado espacio consagrado a la joyería y relojería desde 1961; Talma (Isabel II, 1), una amplio y cuidado espacio en esquina especializado en piedras preciosas y semipreciosas y collares; y Joyería Peña (Isabel II, 1), un pequeño establecimiento pegado al anterior que ofrece una selección de piezas de joyería, platería y relojería.

 

La última de estos tres céntricos viales –la Avenida de Calvo Sotelo– da cobijo, en su acera sur, a Muñiz (Calvo Sotelo, 6), un comercio con más de 80 años de experiencia en el sector que ofrece joyas exclusivas y una gran selección de alianzas para bodas, anillos de pedida y las mejores marcas de relojería suiza; y a Joyas Antiguas del Sardinero (Calvo Sotelo 16), firma con tiendas también en Madrid y Bilbao dedicada a la compraventa de joyas antiguas que dispone de una amplia colección de estilos, desde el siglo XVIII hasta los años 80. En la acera norte, podemos ver Aristocrazy (Calvo Sotelo, 5), firma creada en 2010 con una clara vocación internacional que diseña y fabrica sus propias joyas como complementos de moda.

 

En torno a estas calles y en sus proximidades también nos encontramos con comercios de dilatada trayectoria y otros de más nuevo cuño. Es el caso de Nacho Cieza (Jesús de Monasterio, 3), todo un clásico de la ciudad en joyería y relojería que cuenta además con taller propio de reparación y grabado. De Perodri Joyeros (Jesús de Monasterio, 1), conocida firma que desembarcó en la ciudad en 2016 con sus mejores diseños de alta joyería y las más prestigiosas marcas de relojería. O del Taller de Relojería Carlos Herrero (Ruamayor, 4), un comercio dedicado a la reparación y restauración de relojes de todas las marcas.

 

Muy cerca también se encuentran Joyería G. Alonso (Plaza de la Esperanza, 6), un comercio de ámbito familiar, con más de 50 años en el sector, que ha hecho del trato personalizado y la calidad sus señas de identidad; y Mathel Joyeros (Plaza de los Remedios, 2), establecimiento con más de dos décadas de experiencia en joyería de alta calidad y relojes de exclusivas marcas. Separada de ésta por unos pocos metros, está Joyería José A. Peña (Rualasal, 3), un pequeño comercio y taller de joyería y relojería con artículos en plata y alianzas para bodas.

 

En las inmediaciones del Ayuntamiento, aparecen igualmente Joyería Javier (Amós de Escalante, 2), reconocido negocio familiar que cuenta con otros dos establecimientos en la ciudad –Camilo Alonso Vega 14 y 16– con una extensa y cuidada oferta en joyería y relojería de calidad, además de en regalos náuticos y trofeos deportivos; y J. Venero (Amós de Escalante, 8 – Entreplanta), un comercio de maestros artesanos que oferta relojes de firmas prestigiosas, así como una gran variedad de piezas nuevas de joyería que combinan tradición y modernidad. En esta calle, en el número 2, también se encuentra Aresso Joyerías, firma que dispone de otro comercio en la calle Burgos, 14, decidida a romper las barreras del mundo de la joyería tradicional y reinventarla haciéndola radicalmente más accesible a todos los públicos.

 

Si desde el centro urbano enfilamos hacia el este de la ciudad, en dirección a Puertochico, nos encontraremos en primer lugar con Joyería Italiana (San Francisco, 3), establecimiento que dispone de una extensa selección de artículos de joyería, relojería y platería; y en paralelo con Diamond Blue (Juan de Herrera, 22), un diáfano espacio con relojes de diferentes marcas y piezas en oro y plata a precios asequibles. Tras cruzar la Plaza Porticada, a la izquierda, está Pedro Gavela (San José, 17), un pequeño taller de reparación de nutrida clientela, mientras que si vamos hacia la derecha aparecerá Oropel (Ataúlfo Argenta, 6) una pequeña relojería y joyería que realiza reparaciones de relojes mecánicos y de cuarzo.

 

No muy lejos de ambos comercios se ubica Joyería Labrador (Hernán Cortés, 4), un coqueto local dentro del Mercado del Este con una esmerada selección de artículos de joyería, relojería y platería. En nuestro camino por este vial hacia el este de la ciudad se encuentra Santiago Camino (Infantas, 3) comercio localizado en un extremo de la Plaza Pombo dedicado al diseño y fabricación de joyas con una oferta de piezas en oro, brillantes y piedras semipreciosas. Una vez atravesada esta plaza, a un centenar de metros, se encuentra María Jesús Gil (Hernán Cortés, 20), joyería especializada en piedras preciosas y semipreciosas con diseños exclusivos y personalizados que también ofrece innovadores montajes de piezas en oro y plata.

 

Del otro lado, y siempre tomando como punto de partida el edificio Consistorial, si avanzamos hacia el oeste de la trama urbana podremos encontrar establecimientos como Platería Olceka (San Luis, 7), dedicado a la artesanía en plata y piedras semipreciosas; Joyería Bielsa (Floranes, 23), comercio de relojería y joyería artesanal que cuenta con taller propio; Agüero Joyeros (San Fernando, 38), joyería y relojería con igualmente taller propio y elegidos diseños; F. Venero (Camilo Alonso Vega, 5), joyería y relojería con una larga tradición familiar de casi medio siglo dedicado al mundo de las joyas y los relojes y, especialmente, a la restauración de piezas antiguas; y, un poco más al norte, Blanco Joyeros (General Dávila, 264), una luminosa joyería y relojería con talleres propios fundada en 1968.

 

Hemos dejado intencionadamente para el final a Trofeos Morán (Bajada de la Calzada, 11) y Trofeos Sport (Luis Hoyos Sainz, 11), dos comercios especializados en todo tipo de galardones: copas, trofeos, medallas, placas, grabados y elementos de regalo.

 

Mención aparte merecen, por último, los comercios de ‘compro de oro y plata’, actividad que cuenta con varios establecimientos repartidos por toda la ciudad.