EL PEQUEÑO COMERCIO CALCULA QUE LAS VENTAS EN BLACK FRIDAY SERÁN SÓLO UN 10% INFERIORES A LAS DE 2019.

 

La patronal del sector recomienda utilizar los descuentos sólo para limpiar stock porque hay problemas de abastecimiento y carestía

El pequeño comercio se está preparando para un Black Friday como los de antes de la pandemia. Tras un 2020 donde las ventas cayeron un 30%, la Confederación Española de Comercio (CEC), espera que se alcance un 90% de las que hubo en 2019.

Con todo, ventas no quiere decir facturación. Desde la patronal explican que, aunque en cuanto a volumen de transacciones la normalidad pre pandémica esté cerca de lograrse, la facturación no se recuperará en los mismos términos.

Los pequeños comercios verán una menor rentabilidad en sus transacciones, ya que el coste del transporte marítimo se ha multiplicado diez en el último año y los costes de las materias primas se han disparado hasta un 50%.

Desde la patronal señalan: «estamos sufriendo la subida de costes, cada vez los márgenes son más reducidos y somos menos competitivos». Sin embargo, muchos aún se resisten a subir el importe de los productos que venden, «ya que se está luchando en precios», y temen que si se aumentan «puedan generar inflación». 

Pero desde los comercios reconocen que, si siguen creciendo los costes, no les quedará otra opción que aumentar el importe de sus productos y servicios. Esto puede tener su repercusión en el Black Friday.

 

Recomendaciones

 

En CEC, recomiendan a los comercios «vender sólo en el Black Friday los excesos de stock», no comprometer mercancía que podría ser necesaria en la campaña de Navidad, «donde se puede vender con una mayor rentabilidad». Guardar stock no quiere decir que falte, tranquilizan a los compradores. En caso de agotarse un producto, obtener reposición desde el extranjero será complicado por el caos en el transporte marítimo.

Hay aún en los almacenes stocks grandes generados durante los meses de pandemia, en los que las ventas cayeron en picado. El Black Friday se nutrirá de esta mercancía, señalan los comerciantes, y añaden que los descuentos no serán muy altos.

Los grandes comercios tendrán más disponibilidad de productos, ya que como se lamenta desde CEC, los pequeños no tienen los almacenes ni el músculo financiero para adelantar muchos meses las compras.

Las multinacionales, según denuncian, «usan el Black Friday para adelantar la temporada de Navidad» gracias a los descuentos, que «en muchos casos son fraudulentos». Todo esto tiene su repercusión en las cuentas de los pequeños, que se ven presionados en los precios, lo que hace que «sean menos sostenibles y tengan menores márgenes para competir».

En 2021, las mayores dificultades las sufren las tiendas dedicadas al textil, cuya facturación es un 30% menor que la de 2019. Por otro lado, los negocios de alimentación son los que cuentan con márgenes de ingresos más reducidos.

Fuente: elconfidencial