“La camisa italiana es sin bolsillo”

 

Natural de Avellino, al sur de Roma, vino por primera vez a España de estudiante Erasmus hace ahora quince años y ya lleva nueve afincado en Santander. Aprecia el culto a la vida de los españoles y su capacidad para no tomarse todas las cosas demasiado en serio. Dice ser humanista y un apasionado de la historia, la filosofía y del derecho. Hablador y risueño, no da puntada sin hilo y defiende que la belleza y la elegancia descansan en la educación y el respeto.

 

“Los pequeños comercios tenemos más fuerza de la que creemos.

Si no olvidamos el poder que tenemos del trato cercano,

nunca desapareceremos

 

“Cuando vistes mal es porque te has levantado sin ganas”

 

 

“Los políticos deberían entender que hay comercio en toda la ciudad,

no solo en las dos o tres calles tradicionales que resultan inaccesibles para el pequeño comerciante por sus precios abusivos”

 

 

Pregunta.– Moda masculina 100% italiana. ¿Qué tiene la moda italiana que no tenga la española?

Respuesta.– No se trata de comprar dos estilos de moda. Cada uno tiene sus propias características. La moda en Italia es un pilar de la cultura; es algo artístico, innato, que vas aprendiendo casi sin darte cuenta.

P.– Dicen que los españoles son algo más conservadores que los italianos a la hora de vestirse. ¿Lo ve usted también así?

R.– A primera vista, puede dar esa sensación. Pero quizá sea porque nunca se les ha ofrecido otras prendas diferentes. Eres conservador hasta que te plantean otras opciones y te abres a ellas.

P.– Asegura ser especialista en camisería hecha a mano. Dígame los secretos de una buena camisa.

R.– Lo más importante, la tela. Es básico que sea de buena calidad. Además, el corte debe ser proporcionado en los puntos sensibles y debe estar cosida y rematada de forma impecable. Luego, que esté diseñada para vestir a la mayoría de las personas y que el estampado sea original. Por último, yo apostaría por la vestibilidad slim fit, más entalladas, antes que una regular.

P.– Hay cuellos de camisa inglés, francés, americano, italiano… De haber uno español, ¿cómo sería?

R.– No hablaría de cuellos. La camisa italiana es sin bolsillo, a diferencia de la española. A los españoles les gusta casi todos los estilos de cuello, que esté bien armado y que no se abra.

P.– ¿Vestir bien es una manera de ser educado?

R.– Habría que ver antes qué es vestir bien. Para mí, es saber expresar tu forma de ser. Que tu vestimenta transmita lo que tienes dentro. Es una forma de transmitir respeto hacia las otras personas. Cuando vistes mal es porque te has levantado sin ganas.

P.– Los zapatos sin calcetines, ¿sí o no?

R.– Depende. Si el pantalón es excesivamente corto, entonces sí. Pero aunque ahora se lleve, hay determinados ámbitos en los que no es recomendable ir sin ellos.

P.– Óscar Wilde decía que una corbata bien anudada es el primer paso serio en la vida. ¿Exageraba?

R.– Estoy de acuerdo, aunque ahora cada vez se llevan más pajaritas. Habría que aprender también a hacer el nudo de la pajarita, pero las marcas las venden ya hecho. En cualquier caso, que este primer paso sea serio dependerá del maestro que tengas y de cuántos nudos sepas hacer.

P.– Gillette, ¿lo mejor para el hombre?

R.– (Se lo piensa un rato). Como eslogan publicitario está muy bien. Pero lo mejor para el hombre es ser rico en valores. Si es así, automáticamente el aspecto exterior va en consonancia. 

P.– Giorgio Armani critica los excesos del actual sistema de la moda, basado en el consumo masivo y la superproducción y reclama un calendario más sensato alejado del actual ciclo de entrega continua de prendas. ¿Las finanzas se han impuesto a la creatividad?

R.– No. Yo creo que el problema radica en que estamos en una sociedad en la que ya se ha creado todo y todo se copia. Como se da menos importancia a la creación, ahora prima más la producción y el consumo. Dar más importancia a la creatividad es también dar más importancia a la calidad y a la durabilidad de las prendas.

P.– El modisto Valentino puede presumir de que haya un color que lleve su nombre: el rojo Valentino. ¿Con cuál se identifica usted?

R.– Con el azul marino casi negro. Así tengo la sensación de llevar dos colores a la vez.

P.– El diseñador ­Michael Kors sostiene que si un hombre no goza de un gran atractivo debe hacerse con un reloj fantástico, acompañarse de un equipaje caro y llevar gafas de sol. A Onassis le funcionó. ¿Lo suscribe?

R.– No. Se nota que es americano porque para sentirse completo necesita cosas caras y superficiales. Yo me rodearía de valores, elegancia y educación, que es más europeo.

P.– ¿Las ventas on line acabarán canibalizando las ventas en tienda?

R.– No. Mientras los comerciantes sean educados profesional y humanamente y no se dejen arrastrar por las formas de vender de las grandes superficies, siempre existirán las tiendas pequeñas. Hay que seguir insistiendo en ofrecer prendas originales y hechas a mano. En eso la tienda física no tiene competidor. Los pequeños comercios tenemos más fuerza de la que creemos. Si no olvidamos el poder que tenemos del trato cercano, nunca desapareceremos.

P.– Imagínese que la calle es suya. ¿Qué haría para dinamizar el comercio?

R.– Peatonalizar la calle. Todo el barrio histórico debería ser peatonal. Y los políticos deberían empezar a hacer políticas útiles para la comunidad, no para ellos mismos, y dejar de hacer políticas convenientes. Y entender que hay comercio en toda la ciudad, no solo en las dos o tres calles tradicionales que resultan inaccesibles para el pequeño comerciante por sus precios abusivos.

P.– ¿No le seduce la idea de vestir también a la mujer?

R.– En un futuro, puede ser. Paso a paso. Algún día me harás estas preguntas sobre la moda femenina, aunque no sé si sabré responderlas (se ríe).

 

 

En corto

 

-          ¿Se puede ir vestido en pantalón corto?

-          Para ir a la playa en verano. Nada más.

-          Un imprescindible en el armario masculino

-          Dos: camisa y americana.

-          Un complemento

-          Un pañuelo de bolsillo.

-          Un tejido

-          Lana para el invierno y algodón para el verano.

-          Una prenda que nunca pasa de moda

-          Una camisa y, si es de mi tienda, aún mejor.