Su tienda lleva vistiendo los pies de los hombres desde hace casi ocho décadas. Nieto e hijo de comerciantes zapateros, se muestra parco en palabras y rehúye de cualquier protagonismo, que prefiere dejar por entero a su zapatería. Empezó con 14 años echando una mano a su padre los sábados y durante las vacaciones de Navidad y hoy está al frente de uno de los comercios con más raigambre de la ciudad. Defiende la continuidad de las tiendas a pie de calle, apuesta por los zapatos de calidad y confort y no ve al hombre con tacones. “Hace treinta años eran muy bajos; luego subieron bastante y ahora están en punto intermedio, entre los 2,5 y 3 cm”, explica con el metro en la mano.

 

Pregunta.– Zapatero, a tus zapatos. ¿Cuáles son los suyos?

Respuesta.– Zapatos de artesanía, de marcas exclusivas y de calidad para todos los públicos y para todas las edades adultas.

P.– Dígame tres cualidades de un buen zapato.

R.– Una buena horma, buenos materiales y que sean confortables.

P.– Han hecho camino al andar. Hay alguna senda que nunca más volverían a pisar?

R.– No. La verdad es que estamos contentos con la trayectoria que hemos seguido. En todos estos años no nos hemos separado de nuestra línea para tratar de ofrecer zapatos exclusivos de calidad y confort.

P.– Empezamos a vestirnos por los pies. ¿Verdad o mentira?

R.– Verdad. Un buen zapato realza al resto de la vestimenta y accesorios.

P.– Algunas zapaterías sostienen que sus principales competidores son en ocasiones los propios fabricantes de calzado, que comercializan sus productos en tiendas propias o a través de internet. ¿Comparte esta queja?

R.– Sí. Es más, en ocasiones son los propios fabricantes los que más maltratan a su marca al preocuparse solo de vender sin pensar dónde están situados. De este modo, lo único que hacen es restar valor al producto, al igual que ocurre con su estrategia permanente de rebajas de precios.

 

 

“Habría que legislar los tiempos de rebajas y reducirlos a las campañas de invierno y de verano”

 

 

P.– Dice un viejo proverbio español que bueno y barato, no caben en un zapato. ¿Ahora tampoco?

R.– Creo que bueno y barato no cabe en nada. Al final, todo tiene un precio justo.

P.– Otro enuncia que la salud no está en el plato, sino en el zapato. ¿También lo cree usted así?

R.– Todo suma, qué duda cabe. El cuidado de los pies, y en eso juega un papel destacado la elección de un buen calzado, es fundamental porque no en vano los pies soportan todo el día nuestro peso. Y a lo largo de una jornada pasamos muchas horas de pie o andando.

P.– Dime con qué andas y te diré quién eres. ¿Lo ve posible?

R.– Uff. No sabría qué decirle. La verdad que han cambiado tanto los estilos que hoy en día resulta muy difícil definir a una persona por sus zapatos. Además, una misma persona puede vestir zapatos de estilos muy diferentes. 

P.– El calzado, ¿un necesario complemento o la base principal del armario?

R.– La base principal, sin duda. Enraizado además con la salud de los pies. Al zapato hay que darle la importancia que se merece, que es mucha.

 

 

“Lo ideal es no calzar el mismo zapato dos días seguidos.

Si cumplimos esta regla, su vida útil aumenta de manera exponencial”

 

P.– Las zapatillas, ¿solo para andar por casa?

R.– Bueno. En el caso de las deportivas está claro que pueden servir para momentos puntuales e incluso para uso diario. Todo depende del tipo de deportivas. Hay una fusión entre el zapato y deportivas que pueden servir para uso diario y otras, en cambio, que son más específicas para hacer deporte. Las tendencias son las que son, pero no se puede vestir con unas deportivas.

P.– La mayoría de los sectores han empezado el año con mal pie por culpa de la pandemia. ¿Cómo cree que lo terminará el del calzado?

R.– Será un final complicado, como para todos los sectores. Los proveedores, al igual que las tiendas, están en dificultades y las facturaciones han caído bastante. Cerraremos un mal año. Y por desgracia creo que 2021 también lo empezaremos mal. Si no se encuentra pronto una solución a esta crisis sanitaria tardaremos tiempo en volver a las cifras anteriores a la pandemia.

P.– Algunos podólogos defienden que la tarde es el mejor momento para comprarse unos zapatos y además recomiendan probarse los dos pies. ¿Qué dice usted?

R.– Estoy totalmente de acuerdo. Porque a lo largo del día el pie se hincha y no es lo mismo probarse un zapato por la mañana que a última hora de la tarde. Y, por supuesto, los pies no son simétricos y hay que probarse los dos. Hay personas que tiene mucha diferencia de un pie a otro, incluso de más de medio número, aunque en la mayoría de los casos esta desemejanza no llega a tanto. Algunas tienen más grande el izquierdo y otras el derecho. En eso sí que no hay un patrón establecido. 

P.– ¡Larga vida al zapato! ¿Cómo de larga?

R.– Depende de los cuidados y de la alternancia en el uso. Lo ideal es no calzar el mismo zapato dos días seguidos. Si cumplimos esta regla, su vida útil no se multiplica por dos, sino que aumenta de manera exponencial.

P.– ¿Las tiendas a pie de calle tienen futuro?

R.– Tienen que tenerlo. Claro que sí. El consumidor necesita ver y tocar el producto. Y más un zapato, en el que entran en juego muchos factores a la hora de decidir su compra. Los zapatos hay que probarlos. Además, generalmente el consumidor conoce las marcas por verlas en el escaparate. Y es fundamental la atención personalizada. ¿Las tres claves de una tienda? Profesionalidad, producto y precio equilibrado.  

P.– ¿Qué opinión le merece la liberación de horarios comerciales?

R.– Al pequeño comercio le perjudica porque obliga a contratar más personal o a estirar aún más los horarios laborales de los propietarios. Como también perjudica y mucho los tiempos de rebajas. En este sentido, creo que habría que legislar sus tiempos y reducirlos a las campañas de invierno y de verano, como ocurría antes. No se puede estar todo el año de rebajas. 

P.– En este negocio, ¿ha llegado alguna vez a ponerse las botas?

R.– Nunca. Aquí lo que cuenta es el trabajo y el esfuerzo diario. Es muy difícil ponerse las botas, y más aún en los tiempos que corren con cada vez más oferta y competencia.

 

 

 

En corto

Un zapato básico
Un blucher de cordones y pala lisa.

Uno para las grandes ocasiones
Un Oxford, negro, con canto arrimado, puntera recta y piso de cuero.

El número ideal de pares
Uno para eventos y ceremonias y cuatro para todo el año: dos de verano y dos de invierno. Y un buen par de botas.

El más vendido
De cordones con piso de goma y pala lisa.

¿Negro o de color?
De color. El negro queda prácticamente solo para vestir.

¿Con o sin cordones?
Con cordones, porque siempre ajusta bien al pie. Aunque el mocasín siempre tendrá clientes por la comodidad de no tener que atarlos.