“La creatividad nos viene del salitre de Puertochico”.

 

Destila optimismo y buen humor por los cuatro costados. Activa hasta decir basta, es la cabeza visible de un establecimiento familiar liderado por tres mujeres –dos Marías y Sandra– repleto de objetos especiales para el hogar. Santanderina de cuna, pasó una década en Madrid antes de volver para colaborar en el estudio de arquitectura de su madre. La crisis económica les dio a ambas con la puerta en las narices pero les abrió las de una tienda con apellido inglés que hoy, siete años después, es sinónimo de diseño y buen gusto. Ríe casi tanto como habla y reclama la necesidad de arrimar todos juntos el hombro para tratar de relanzar el comercio en el centro de la ciudad.

 

“Soy ecléctica. Tengo ese problema, me gusta todo”

 

“¿Rebajas? No me gustan las dictaduras de los calendarios”

 

 

Pregunta.- Arquitecta y comerciante. ¿Por este orden?

Respuesta.- No, ya no (se ríe). Ahora es comerciante y arquitecta, aunque tengo que decir que no terminé la carrera. Una de las cosas que siempre más me ha gustado es diseñar, pero también atender al público. Creo que ambas cosas van a la par.

P.- Elija: Tienda o trastienda

R.- Tienda. Es que estoy en plena campaña de Navidad. Me gusta estar de cara al público. Si tengo que elegir, me quedo con la tienda.

P.- Su establecimiento está repleto de cachivaches de vaya nivel Maribel. ¿Lujo al alcance de todos?

R.- Sí, sí, por supuesto. Qué duda cabe que hay cosas que no, pero con lo que yo me rompo la cabeza en la trastienda es con encontrar artículos para muchos bolsillos. Eso sí, todos tienen que tener en común una base de diseño interesante. Y con algún tipo de historia detrás.

P.- Muchos de los cacharros que venden son artículos made in Puertochico. I+D al lado del mar, que diría David Summers.

R.- (Se parte de risa). Lo de I+D es mucho decir. Pero es verdad que la creatividad nos viene del salitre de Puertochico. De momento nos hemos enfocado al mundo de la iluminación, que es la sección en la que tenemos diseños propios, además de fabricación y venta.

P.- Ya que lo menciona, es cierto que en su comercio siempre hay sitio para las lámparas. Que no sea por falta de luces.

R.- Pues sí, luces no nos faltan. Tenemos la suerte de ser un grupo de mujeres muy trabajador y con mucha creatividad. Y eso no es fácil encontrarlo. La creatividad se nos ha ido pegando de una a otra. Aunque en realidad el equipo es bastante autónomo.

P.- Ni tampoco faltan nunca chismes para los amantes de la cocina y de la buena mesa. ¿Son de la cofradía del buen comer?

R.- Sí. Al final lo que hay en la tienda son las cosas que nos gustan a nosotras. Y la cocina nos entusiasma. Al igual que el mundo de la hostelería. Vimos que en el tema de la cocina había un cierto vacío y quisimos dar nuestra pincelada. Los cocineros y restaurantes nos respondieron muy bien y hoy tenemos muy buenos clientes. Estamos encantadas con esta sección.

P.- Por favor, no tocar.  Mal empezamos.

R.- No, no. Aquí se toca. Para comprar hay que tocar. No puedes perder de repente un sentido. Eso sí, tocad con respeto. Pero por supuesto, tocad y preguntad.

P.- El buen gusto no se compra. ¿Lo comparte?

R.- A medias. El gusto se educa, se forma. Hay personas que nacen ya con gusto, pero también se puede aprender, adquirir con el tiempo. Si a eso se le puede llamar comprar, pues entonces, sí.

P.- Si Ikea es la república independiente de tu casa, Uds. son…

R.- ¡Qué difícil! Que conste que yo soy bastante defensora de Ikea. Pues no sé (pregunta a sus colaboradoras). Quizá la imaginación, el placer y la libertad. Déjate llevar y disfruta de la experiencia.

P.- El comercio electrónico es la gran amenaza de la tienda física. ¿Verdad o mentira?

R.- Mentira absoluta. Está sobradamente demostrado que han de convivir los dos. A nosotras, en concreto, lo que nos permite la tienda online es tener un segundo escaparate que trasciende de la calle Hernán Cortés. Y lo hace además a un módico precio. Por otro lado, los últimos datos de marketing digital confirman que el comercio que más crece es el que apuesta por los dos formatos.

P.- Sostienen en su web que los artículos italianos son valientes y perfectos; los nórdicos, finos, delicados y sinceros; y que los patrios arrancan sonrisas, tiran de la memoria y de la nostalgia y que, además, siempre son deliciosos. ¿No se han pasado tres pueblos?

R.- No, y aún podíamos decir cosas más guapas. Soy muy entusiasta de los objetos, de las cosas. Cada uno tiene su denominación de origen. Los ves y los identificas de lejos.  Ya sabes cuál es su procedencia. Los españoles y portugueses que nos gustan a nosotras son, por lo general, cosas muy patrias cargadas de historia.

P.- Dígame un regalo del copón de la baraja y que no cueste un riñón.

R.- (Se lo piensa). Muchos. Creo que una lámpara de sobremesa o una lámpara de nuestra marca. Regalar iluminación tiene mucha historia. Si además es nuestra, es una pieza única hecha con mucho cariño ¡Qué más quieres en la vida!

P.- A Ud., ¿qué le emboba de lo lindo?

R.- A mí todo. Soy ecléctica. Tengo ese problema, me gusta todo. De hecho, se refleja en la tienda. Todo me flipa. No podría decir nada en concreto.

P.- Las rebajas hace tiempo que dejaron de ser cosa de enero o del verano. ¿Estamos locos de atar?

R.- Bueno… Quizá un poco sí. A mí no me gustan las dictaduras de los calendarios. No podemos volver loco al cliente. Los hábitos de compra vienen ahora fijados por un calendario que dictan las grandes cadenas. En nuestro caso tratamos de que el público no esté tan pendiente de ese calendario. Además, no somos de grandes rebajas. Hacemos en enero y ofrecemos durante todo el año descuentos a los clientes habituales, compren cuando compren.

P.- No hay semana que no anden con novedades. Cuénteme una que se muere de ganas de presentar.

R.- Me gustaría presentarlas con fuegos artificiales pero no tenemos tiempo ni presupuesto. En cualquier caso, sueño con el momento en que pueda introducir más vajilla. Apenas se vende y por eso aún no lo hacemos. Pero algún día lo haré.

P.- Si estuviera en su mano, ¿qué haría para revitalizar la vida comercial en el centro de la ciudad?

R.- Buff!!! Millones de cosas, aunque reconozco que no siempre es fácil. En primer lugar, creo que es fundamental la formación del comerciante. Pero no se trata de dar dos o tres cursos, sino de algo más estructural. Por otro lado, debería de existir un organismo de comercio mucho más próximo al comerciante. No sé si integrado por los propios comerciantes, al margen de las asociaciones, en el que debatir e intercambiar experiencias que es, a la postre, lo que más enriquece nuestro trabajo y de donde obtienes más aprendizaje. Creo que está fórmula ayudaría a descifrar qué campañas son realmente efectivas.

P.- Ahora que hemos roto el hielo… Dicen que el asociacionismo genera identidad y favorece la cohesión social. Pese a ello, son muchos los ciudadanos que reniegan de participar en asuntos colectivos, especialmente si competen a la esfera pública. ¿Cada vez somos más individualistas?

R.- Afortunadamente, en este barrio en el que estamos he encontrado a muchas personas con intereses comunes convencidos de que juntos avanzamos más. Y eso que se trata de negocios muy distintos.

P.– La pandemia nos ha metido en casa. ¿Lo habrán notado, no?

R.– Muchísimo. El confinamiento ha servido para hacer algo de justicia con el hogar, el gran olvidado de nuestras inversiones. Desde la cocina, hasta el salón y sin olvidar la entrada, que por fin ha sido protagonista de algo.

 

Un poco más

 

-          Un artículo de andar por casa

-          Una escoba bien bonita

-          El que nunca falta en su maleta

-          No tengo nada especial. Cada día hago una maleta distinta. Igual es porque soy un desastre.

-          Uno inútil pero arrebatador

-          Las golondrinas portuguesas. Las vendemos mucho. No sirven para nada pero son preciosas.

-          Uno por diseñar

-          Tengo muchos en la cabeza. Uno: un aparador

-          La joya de la corona de Doméstica

-          Aunque suene pedorro, yo creo que la propia tienda y su personal

-          Su reino por…

-          Porque esto continúe siendo mi mundo durante muchos más años.