“La pandemia ha traído nuevos clientes”.

 

Hace doce años decidió cambió Madrid, su ciudad natal, por Santander. Seis tiendas de calzado y un ritmo de vida frenético –“me recorría España seis veces al año”, recuerda– por una tienda de productos ecológicos y poder despertarse tranquila. Una historia de reciclaje en primer persona en la que ha antepuesto la felicidad al dinero. Ahora, quiere dedicarle tiempo y cuidados a fomentar una alimentación sana y en paz con el medio ambiente y a charlar con sus clientes. Asegura que le gusta el cine, pasear por la playa con sus dos perras y explorar el mundo de la nutrición. Y que en la cocina borda las alubias y la paella, además de un bizcocho de semillas y frutos secos sin harina que, afirma, “da mucha energía”.

 

“Hay que volver a cocinar en casa.

Es un pilar tremendo para nuestra salud”

 

“En Cantabria no nos podemos mantener solo con productos locales, porque nos faltan cosas, pero sí de proximidad”

 

“La mejor forma de comprar es a granel.

Cada día hay más gente joven concienciada que viene con sus envases”

 

 

Pregunta.– Déjemelo claro: ¿hay diferencia entre orgánico, ecológico y bio?

Respuesta.– Sí, sí hay diferencias. Ecológico se refiere a un tipo de agricultura; biológico, por su parte, se utiliza para todo tipo de alimento que incluso puede manipularse, como son las harinas, algunas hortalizas envasadas…; mientras que el término orgánico engloba productos biológicos o ecológicos pero que pueden ser transgénicos.

P.– El Colmado. ¿un oasis de conciencia social que debería multiplicarse por la salud del planeta?

R.– Pues sí. Por muchas cosas. Porque los productos ecológicos contribuyen a un mejor medio ambiente y a luchar contra el cambio climático. Es un concepto de vida. En definitiva, no queremos crear residuos y sí un mundo mejor.

P.– Ofrecer productos de proximidad y de temporada. ¿Esa es la madre del cordero?

R.– Sí. Nosotros siempre utilizamos productos de temporada. El cuerpo humano necesita un determinado producto en función de cuál sea la época del año, y la Naturaleza nos lo facilita, pero no podemos alterarla. Así ocurre por ejemplo con el tomate, que tiene un punto de toxicidad y es uno de los motivos por lo que no está todo el año. Lo comemos una parte del año y es muy beneficioso para nuestro organismo, pero durante otra parte nos desintoxicamos de ese pequeño tóxico.

P.– Defiende las comidas elaboradas en casa y compartidas con los nuestros. ¿Una vuelta a los valores antiguos?

R.– Claro porque, al final ¿qué hay más importante que estar con la familia y los amigos? Hay que volver a casa. Yo trabajo doce horas al día y cocino. Y más ahora que tenemos instrumentos y utensilios que nos facilitan las cosas enormemente. Cocinar es un pilar tremendo para nuestra salud.

P.– ¿Es posible generar una oferta completa con productos locales?

R.– No. Estamos en Cantabria y la variedad de productos es muy escasa. Nos faltan cosas. No tenemos, por ejemplo, aceites. No nos podemos mantener solo con productos locales, pero sí de proximidad.

P.– Algunos productores españoles se quejan de que España es un gran productor –ocupa el primer puesto de la UE en superficie de agricultura ecológica– pero un pequeño consumidor. Spain is diferent.

R.– Es cierto; es así. Hemos perdido totalmente la conciencia de la tierra de lo real; sobre todo tras la implantación de los supermercados cuando todo comenzó a venir envasado y en plásticos.

P.– ¿Quién o qué tiene la culpa de que el consumo de productos ecológicos no termine de despegar en España?

R.– Yo creo que la falta de información. Las personas piensan que son productos muy caros. Es verdad que lo ecológico cuesta más, pero ha bajado muchísimo su precio. Al final, no es tan caro y hay que tener en cuenta que hablamos de productos básicos.

P.– Prefiero una manzana no ecológica a un vaso de leche ecológico. ¿Lo encuentra razonable?

R.– Pues sí. Porque la leche es un producto que prácticamente no existe; no es leche.  Además, el ser humano, a partir de los siete u ocho años de edad, no la digiere. La mayoría de la gente está acostumbrada a tomarla, pero tiene intolerancia a la leche. Los lácteos los deberíamos de tomar en yogures, en quesos o en mantequilla ecológica, que es muy buen producto.   

P.– Venta a granel. ¿La mejor opción para combatir el desperdicio alimentario?

R.– Por supuesto. Y además para no generar residuos. Es la mejor manera de comprar. Cada día hay más gente joven concienciada que viene con sus envases. No tenemos bolsas. Aquí los clientes vienen siempre con su bolsa de casa.

P.– ¿Cómo ha afectado esta crisis sanitaria al consumo de productos ecológicos, generalmente más caros?

R.– La mayoría de las personas ha antepuesto su salud a su economía. Yo he incrementado mis ventas. La pandemia ha traído nuevos clientes.

P.– Ya que lo menciona, hay quien sostiene que esta pandemia podría disparar el consumo de productos ecológicos, habida cuenta de que, según subrayan, este tipo de alimentación es la que mejor nos inmuniza ante hipotéticos o nuevos virus. ¿Lo cree usted también así?

R.– Sí, totalmente. Es que es así. Tenemos que empezar a pensar que tenemos que cuidarnos nosotros mismos. Fortalecer nuestro sistema inmune para poder combatir tanto la covid-19 como cualquier tipo de enfermedad. Es fundamental una alimentación adecuada y saludable.

P.– Más mujeres que hombres, de 43 años de media, y de clase media alta. Este es el perfil del comprador ecológico, según un reciente estudio del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. ¿También en su tienda?

R.– Sí, aunque yo he percibido un incremento importante en gente muy joven, de veintitantos años. En esa franja de edad sí hay ya una conciencia que se mueve. Está el que se pone hasta arriba de hamburguesas, pero también hay muchos que cuidan y se preocupan de su alimentación.

P.– Representantes del sector apuestan por certificar las propias tiendas como ecológicas, que no sean solamente los productos que se venden los que llevan etiquetado bio. ¿Lo comparte?

R.– Me parece bien. Todo lo que sea facilitar información al cliente, bienvenido sea. Aún hay mucha gente que desconfía de lo bio, que no se lo cree. Por eso, apruebo que podamos certificar y asegurar que usted está entrando en un establecimiento en el que todo es ecológico. Hay que ser consecuente con lo que uno hace. Y qué mejor manera que empezar por uno mismo.

P.– Los supermercados y las grandes multinacionales están entrando con fuerza en el sector de la alimentación ecológica. ¿Se trata de una buena o una mala noticia?

R.– Una buena noticia. Cuantas más personas consuman este tipo de productos, más saludable tendremos la población.

P.– Dejó el centro de la ciudad para instalarse más a las afueras. ¿La vida en los barrios es también más sostenible?

R.– No sé qué decir. Mi clientela viene de todas las partes de la ciudad y también de Cantabria. Es un público muy específico. Son personas que no quieren envases, que compran ecológico y únicamente lo que necesitan y que además quieren ser asesorados. En definitiva, se crea una tienda muy especializada con productos de mucha calidad. Por decirlo de otra forma, entre todos creamos comunidad, aunque tengo que decir que en la actualidad hay muy pocas personas para este concepto de tienda.

 

En corto

 

-          El producto estrella

-          Las legumbres. Más en concreto, las alubias. Somos tierra de alubias.

-          El más novedoso

-          El aceite de coco MCT

-          Un básico para una dieta saludable

-          El aceite de oliva

-          Un eco que no tenga comparación

-          La fresa. Es otra cosa. Y además se cultiva en Cantabria

-          Su preferido

-          Cuando las hay, las coles de Bruselas. De verdad, están de llorar.