“Nuestras gafas entran por los ojos”.

 

Llegados desde Colindres el día de San Fermín de 2018, donde mantienen abierto otro comercio desde hace dos décadas, Rita Souto y los hermanos Pilar y Felipe Cubillas han conseguido labrarse un hueco en el competitivo sector de la óptica. Apuestan por gafas en las que prime la calidad y el diseño por encima de la moda; defienden que la montura esté en consonancia con el defecto visual del cliente y lamentan que haya tan pocas iniciativas nacionales en una industria copada por fabricantes extranjeros. Avisan de los riesgos de usar gafas de sol con lentes de baja calidad y se quejan de que la Seguridad Social no ayude a cubrir un problema que es de salud.

 

“La tecnología es en parte culpable de que tengamos

una peor calidad visual”

 

“Somos una óptica de nicho de mercado; no somos para todo el mundo, somos para un público ‘gafero’ que busca diseño y calidad”

 

“Es mejor llevar una gorra que una mala gafa de sol”

 

 

Pregunta.– Llevar gafas es tendencia y las usan incluso quienes no las necesitan. ¿Ver para creer?

Respuesta.– La verdad que sí. Antes era visto más como una prótesis. Era la solución a un problema visual. Ahora es un complemento de moda hasta diría que muy importante.

P.– En una óptica, ¿qué es lo que nunca puedes perder de vista?

R.– A nuestros clientes. Eso es lo principal. Estamos aquí por y para ellos.

P.– Siete de cada diez españoles tienen algún problema relacionado con la visión. Toda una ‘perita en dulce’ para su negocio.

R.– Sí. Y cada vez más. Lo cierto es que clientes no nos van a faltar. La población envejece y los niños se miopizan por estar tanto tiempo con dispositivos digitales… Y las necesidades van a ir a más.

P.– Acaba de apuntarlo. Se estima que en 2050 el 50% de la población será miope debido al uso excesivo de las pantallas digitales, a un estilo de vida sedentario y a la ausencia de tiempo al aire libre. ¿Se veía venir?

R.– En cierto modo sí. A medida que ha ido evolucionando la tecnología ha ido evolucionando el número de miopes. Cada vez se trabaja más en cerca y pasamos más tiempo en el interior y menos en el exterior. En parte, la tecnología es culpable de que tengamos una peor calidad visual.

P.– Dos ojos para toda una vida. ¿Los cuidamos? ¿Cuántas veces habría que ir a una óptica?

R.– Menos de lo que se debería. ¿Con qué frecuencia deberían acudir? Depende de la edad. Una persona joven puede hacerlo quizá cada dos años, pero un mayor tendría que venir una vez al año. Pero un año se pasa volando y son contados los que lo cumplen. Pocos son los que se adelantan a sus necesidades visuales. Lo normal es que una persona acuda a una óptica cuando ya tienen un problema en la vista.

P.– Los ópticos optometristas se quejan de ser poco visibles como profesionales. ¿Por qué tenemos esa imágen un tanto borrosa de su trabajo?

R.– Para empezar, puede ser porque es una profesión relativamente nueva. Antes el óptico no era personal sanitario, pero ahora sí. Por eso creo que cada día gozamos de mayor visibilidad. Hay conciertos con la Seguridad Social y cada vez nos tienen más en cuenta. Los ópticos somos el primer eslabón de la cadena de la salud visual. Si vemos que alguien tiene una patología le vamos a derivar al oftalmólogo. Pese a ello, es verdad que la mayoría nos ve más como una tienda que como un establecimiento sanitario. Pero esto está cambiando poco a poco, como también lo ha hecho la formación. Antes era una carrera de tres años y ahora es un Grado de cuatro años. Todas las carreras sanitarias han ampliado sus años de formación.

P.– Dicen que las ópticas están en manos de unas pocas grandes cadenas, que son las que dictan las reglas de juego. No solo en el comercio minorista sino también entre fabricantes y distribuidores. ¿Es así?

R.– Sí, la tendencia es esa, pero nosotros vamos un poco contracorriente. Nuestra filosofía es otra: trabajamos con fabricantes que diseñan colecciones independientes ajenos a la moda y la venta masiva. Ahí hay un hueco. Somos, por decirlo de algún modo, un verso libre y suelto. Es más, elegimos productos prácticamente en exclusiva. Nuestro criterio es primero la calidad y el diseño, que van casi de la mano, y autenticidad. Nos gustan los diseñadores con personalidad e intentamos cubrir todos los gustos, pero siempre primando la calidad y el diseño.

P.– Y que su sector industrial, además, está hoy básicamente protagonizado por empresas extranjeras. ¡Que inventen ellos!, que decía Unamuno.

R.– Es una pena pero en España apenas hay proveedores, no existen fabricantes y lo poco que había desapareció. Por eso tenemos que acudir a fabricantes europeos, principalmente de Francia, Alemania e Italia, y japoneses. Ahora acabamos de incorporar una firma madrileña porque encaja en nuestra filosofía, pero no es lo habitual. Las iniciativas nacionales en el sector óptico son muy escasas. Hay algo más en lentes, pero por desgracia muy poco en gafas.

P.– Colegas suyos auguran que la crisis que afectará más gravemente al sector de la óptica, tal y como lo conocemos en la actualidad, no ha llegado todavía y que vendrá de la ‘inocente’ mano de los avances tecnológicos y de la genética. ¿Lo ven también así?

R.– No necesariamente. En primer lugar, al ser un sector sanitario ahora nos sentimos unos privilegiados. No somos uno de los sectores más afectados por esta crisis. ¿El futuro? Quién sabe. La óptica, tal y como nosotros la entendemos, es diseño y buenas lentes. Siempre habrá personas a las que les apetezca llevar gafas y, además, no todo el mundo se quiere operar, pese a los muchos avances conseguidos en este campo. Nosotros trabajamos con lentes y gafas de calidad, pero lo que realmente nos diferencia de otras ópticas son las gafas, la montura. Somos una óptica de nicho de mercado; no somos para todo el mundo, somos para un público ‘gafero’ que busca diseño y calidad. Nuestras gafas entran por los ojos.

P.– La Federación Española de Asociaciones del Sector Óptico (FEDAO) ha advertido de que más de la mitad de las gafas de sol que se venden en España son falsificaciones. Hay que agudizar bien el ojo.

R.– Deberíamos dar más importancia a la gafa de sol. Es mejor llevar una gorra que una mala gafa. Hay mucha gafa low cost sin un filtro solar adecuado. Debería de haber gafas de sol de todos los precios y para todos los públicos pero con lentes de un mínimo de calidad que garanticen la protección. El sol hace muchísimo daño, aunque sea a más largo plazo.

P.– De otro lado, el Libro Blanco de la Visión en España 2019 recoge que solo el 16,9% del total de gafas vendidas en el país se entrega en el canal óptico, mientras que una de cada cuatro (26,9%) se vende en mercadillos y top manta. El intrusismo esta ahí. 

R.– Para mí, muchas no son ya ni gafas. Nos preocupa más por la gente que por nosotros. Afortunadamente, nuestros clientes valoran la calidad, pero es evidente que no todo el mundo se lo puede permitir. En este sentido, es verdad que en España la Seguridad Social no ayuda a cubrir un problema que es de salud. ¿Qué hace un niño con cinco dioptrías a los que sus padres no le pueden comprar unas gafas? En Francia y en otros países cubren al menos un mínimo, pero aquí hay familias que no se lo pueden permitir.

P.– El sector vive preocupado por el auge de la venta online y de las firmas low cost emergentes. ¿Amenaza u oportunidad?

R.– Seguramente la respuesta de esta tienda sea diferente a la de la óptica en general. Nuestros clientes no compran online. Nuestro fuerte es el asesoramiento y el conocimiento del producto. Lo nuestro es una experiencia de compra.

P.– De colores, ergonómicas, indeformables, más ligeras que una pluma, de materiales sostenibles… ¿Lo hemos visto ya todo o aún hay margen para la sorpresa?

R.– Siempre habrá cosas nuevas. Se experimenta, crea, inventa… Por ejemplo el 3D. Son avances que se desarrollan en otras industrias y se aplican al sector óptico. Al final, se trata de que la gafas duren. Aquí vendemos gafas que te pueden durar toda la vida. Pero, en general, la gente cambia de gafas cuando cambia su graduación. O cuando se cansa de llevar siempre las mismas y quiere otras.

P.– Pero las ópticas no solo viven de las gafas, lentes oftálmicas y de contacto, monturas, accesorios, y productos de mantenimiento. También de los servicios profesionales y exámenes visuales que realizan. ¿Tienda y después consulta, o al revés?

R.– Primero tienda, y después consulta. Pero, ante todo, somos ópticos. Los clientes entran por las gafas, que es lo que ven. Luego, una vez dentro, disponemos de la mejor tecnología y buscamos la excelencia en todo.

P.– Ponga la vista en el futuro inmediato. ¿qué ve?

R.– Polarización del mercado. Entre el low cost y el nicho de productos de calidad, que no es lujo. Digamos que es un lujo discreto.

 

En corto

 

-          Precio, variedad y calidad. ¿Las claves del éxito?

-          Calidad, variedad y precio. Aquí el precio importa menos.

-          Un ejercicio para mantener la salud visual

-          Pasear al aire libre, sobre todo los niños. Y cada 20 minutos, mirar 20 segundos a lo lejos.

-          Las gafas de sol, ¿entienden de sexos?

-          Cada vez menos. Cambian más las mujeres, pero los hombres muchas veces gastan más.

-          Tengo el rostro pequeño y ovalado, la piel clara, la nariz puntiaguda, los ojos oscuros y grandes y el pelo moreno. Recomiéndeme unas gafas.

-          Pase por nuestra óptica. Tenemos una solución para todas las caras.